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La sala era grande y blanca, muy blanca, semejante a esas cosas que nos sirven para masticar cuando no tienen bichos, placas, mugre, sarro. Las paredes-persianas-muebles blancos, la mesita con instrumentos blanca, el sillón blanco, el vasito para hacerse buches, blanco. El delantal del señor Odontólogo UBA-UCA, blanco, al igual que el de la señorita que se dedicará a aspirar la sangre con una aspiradorita blanca, conectada mediante un tubito blanco a un repositorio de sangre mierda sarro de pacientes anteriores. Todo era blanco, en contraposición con las oscuras intenciones de estos dos sádicos personajes. Hasta pretendieron que me ria de sus inoportunos chistes, que fue la forma en que eligieron para indicarme que no sólo me sacarían dos muelas, sino que también la comida, el alcohol, el deporte y hasta el sexo (?).El sillón era cómodo, seguramente con la intención de que uno no se escape instantáneamente de la sala. Ni bien terminaron con sus chistes, y la anestesia terminó de dormirme la cara, comenzaron a inspeccionarme la boca, para darse cuenta de que habría que mandar cuchillo para sacar la muela. Con algún instrumento diabólico comenzaron a serruchar hasta que la sangre empezó a llegarme a la garganta. Al instante se pusieron unas gafas que les cubrían media cara, lo cual me dio un poco de miedo. “Señor, no tengo lugar” decía la ayudante, ya que la aspiradorita no entraba entre el cuchillo, y las demás cosas que tenía en mi boca, lo cual hacía que cada tanto tenga la agradable sensación de ahogarme en mi propia sangre. “No tengo lugar, no tengo lugar… te parecés a mi ex“.
En algunas circunstancias nos viene bien que Eclipse WTP haga un deploy “exploded”, es decir que en vez de publicar el archivo comprimido, publique el directorio descomprimido. Por ejemplo, es útil cuando nuestra aplicación requiere subir archivos o modificarlos en runtime.
La única forma que encontré para hacer esto es modificando los scripts Ant que WTP ejecuta cuando tiene que hacer los deploys y undeploys. Por ejemplo, para el caso de deploy de EAR en Jboss, el script se encuentra en eclipse/plugins/ org.eclipse.jst.server.generic.jboss_1.5.105.v200709061325/ buildfiles, el archivo jboss323.xml. Por las dudas deberían hacer un backup antes.
Originalmente el script es algo como:
Lo que está haciendo es crear un jar con determinados archivos y copiarlo en el directorio de deploy. Entonces lo que hacemos es que copie el fileset anterior sin zipear:
Lo mismo deberíamos hacer con el target de undeploy, para que sepa que debe borrar un directorio y no un archivo. Debería quedar algo así como:
En este último lo único que cambia es que en vez de file=… dice dir=… en el atributo de delete.
salud!
El otro día alguien me preguntó a qué hora llegaba, y yo muy naturalmente contesté que a tal hora, cinco minutos de más o de menos pero que por ahí, dando lugar inocentemente a un compromiso por parte mia y a una expectativa por parte del otro, que debe ser cumplida so derecho a forro-estuve-quince-minutos-parado-esperando o tengo-sueño-y-vos-me-haces-esperar y un sinfín de celebridades gramaticales más. La situación no parece nada extraña para el transeúnete, pero estoy en una etapa de desautomatización, lo que me llevo a pensar en el tema.
A ver si logro explicarme. Uno está tan enviciado por este retorcido sistema en el que vivimos (y que, naturalmente, merecemos), que es capaz de regalar puntualidad por doquier, pensando que es algo que debe ser gratis, y que si yo te digo “llego a las 3 de la tarde” y no lo hago es natural que me reproches algo, y si lo hago, no recibo NADA en recompensa. O sea, en una época en la que hasta el aire se vende, nosotros regalamos puntualidad. Sé que suena a una exageración, alguno hasta me dirá “el mundo funciona gracias a la puntualidad, si no no podríamos arreglar para ir a bailar, no podríamos organizar un partido de fútbol, no podríamos saber cuándo arranca Tinelli etc etc etc”. En primer lugar, yo no siento que el mundo funcione tan bien, y, en segundo lugar, desde que nacimos nos metieron un reloj en la cabeza, por lo que la opinión que podamos tener del tema está muy influenciada por esto.
El problema, creo yo, es que somos seres bastante impacientes. Impaciente quiere decir “sin paz”, y es exactamente a lo que me refiero, ya que todo surge a raíz de que nos perturba tener que esperar, sobre todo si estamos solos, porque no sabemos qué hacer. La tele, el celular con jueguitos, los libros, la música, son todas cosas que hacemos en estos momentos; no me parece que estén mal, pero si realmente no nos bancamos estar sin hacer nada y siempre necesitamos de algo extra, es porque algo nos hace falta para ser autosuficientes. ¿Cuál es realmente el problema de esperar?
Si esto lo llevamos al sistema en que vivimos resulta que estamos enviciadísimos con esta filosofía, de la cual somos todos culpables. Nosotros mismos le imponemos a los demás esto, nos jode que la milanesa tarde 10 minutos en llegar o que haya cola en el banco, o que la conexión de internet ande lento, por lo que no podemos quejarnos si nos piden que cumplamos un horario o nos rompen las bolas por llegar tarde, cuando es exactamente lo que le pedimos al sistema día a día.
Visiten si quieren www.slowdownnow.org.
Salud!
Este es un viaje de contrastes. En varios sentidos. Contrastes entre los lugares en los que estuvimos, paisajes con contrastes innarrables, verdes con rojos, azules con rojos, verdes con grises. Contrastes en lo que el viaje nos generó y lo que fuimos. Fuimos agua que fluye, recibimos fuego, ese fuego que quema ideas, quema pensamientos, estructuras. Fuego que te quema la cabeza, que te abofetea. Contrastes en el grupo de amigos con el que comencé este viaje, con cada uno con su aporte distinto. Cada uno diferente, pero similares en la forma en que decidimos vivir esto. Una comunión perfectamente complementaria. Contraste entre Hernán y Blanca, una pareja que vive del turismo en San Rafael, y el resto de las personas que viven del turismo en otros sitios que conocí. Ellos me recibieron en su cabaña con la mejor buena onda, cuando me tuve que volver de imprevisto a Buenos Aires. Me invitaron a cenar, me llevaron y trajeron, siendo que los había conocido sólo un día atrás.
Estas y otras vivencias voy a relatarles a continuación. Carezco de herramientas para relatar la mayoría de ellas y para explicar las sensaciones que tuve, por lo que simplemente me limitaré a narrarlas.
Viajar es ser agua, fluir, dejarse llevar por la montaña, por la luna, tal como hace el agua para marcar su curso, su camino. Viajar no es contemplar únicamente, no es mirar un paisaje, no es trasladarse. Viajar no es vacacionar. Uno puede trasladarse a la tierra más lejana en busca de un viaje, pero no lo va a encontrar sólo por eso. Viajar es descubrir, quitarle el velo a las cosas que nos impide verlas, sentirlas, quitarnos esa cobertura (”des-cubrir”) que tenemos puesta, para que las vivencias se nos marquen profundamente en la piel, en la mente, en el alma. Y es por eso que los viajes quedan tan marcados, porque nos descubrimos a nosotros mismos. Y al haberme dado cuenta de todo esto, me atrevo a decir que he viajado. Viajar es algo así como soñar: algo fuera del tiempo. No hay tiempos en los viajes, así como no hay tiempos en los sueños.
Descubrí que un viaje no termina salvo por nuestros propios defectos. He dicho que viajar es ser agua; cuando uno deja de serlo es cuando termina el viaje. Cuando uno pasa de ser agua a ser agua estancada, luego barro y finalmente duro como la roca, allí es cuando termina el viaje. Y para seguir con el viaje uno necesita romper esa coraza, esa estructura sólida que no deja que las buenas cosas sucedan, que la vida fluya. Que no nos permite acceder eso que la gente llama “felicidad”, palabra que yo uso para darle nombre a este estado de la mente humana.
Me di cuenta de que uno no se va de viaje, sino que el viaje se lo lleva a uno. El viaje te lleva puesto y si lo dejás te tira en lugares inimaginables, paisajes mágicos, tierras increíbles, te lleva a encontrarte con cosas asombrosas, con cuentos fantásticos, con gente amiga, con gente que te sorprende, te lleva a encontrarte con la luna, con el mar, con las estrellas, y, de un momento para otro te lleva a encontrarte con vos mismo, con tu escencia, con tu ser.
Ha llegado el día más largo del año, el desapercibidísimo 21 de diciembre. No deja de sorprenderme la Divina Casualidad por la cual este día haya sido ubicado en tan conveniente forma en la época prenavideña. Hordas de personas con violáceos billetes en mano forcejean por una remerita, un juguetito, un plasmita, el día no alcanza para todo todo todo todo lo que hay que comprar comprar comprar comprar. Y allí vino dios al rescate de sus compulsivos hijos, y aunque no figure en la biblia al décimo noveno día dios dijo “Hágase el solsticio de verano”, y listo, creado el día más largo para que la gente aproveche durante más tiempo las Increíbles Ofertas Navideñas.
Me llama la atención que este día en el que también termina la primavera y comienza el verano pase tan desapercibido, como les decía antes. El 21 de septiembre, como no tiene ninguna navidad cerca es un motivo de festejo para todos aquellos estudiantes y no estudiantes que se juntan en los verdes bosques de palermo, o mejor dicho en cualquier plaza verde, no solo verde de pasto, sino de verdes arbustos y arboleadas a quienes el sol o la lluvia otorga una verdosidad mayor aún, con hermosas jóvenes escotadas (con curvas siendo estudiadas por verdes viejos), y muchachos que con verdes cigarrillos dan la bienvenida a la verde Primavera.
En cambio, el olvidado verano no tuvo nada de eso, la primavera es la envidia de las estaciones, y el verano no tiene la más mínima bienvenida, una verdadera injusticia, y todo culpa de Papá Noel que al final viste que no existe. En fin.
Luego de cuatro largos años, reapareció en nuestras vidas la época de las “erecciones presidenciales”. Se trata para muchos argentinos de una época difícil y perturbadora.
Por un lado nosotros, los transeúntes de la ciudad, nos vemos rodeados de carteles con señores de grises cabelleras, quienes con una pervertida sonrisa nos muestran su desesperado deseo de conseguir una buena erección.
In a project I was working, I had to make a JavaME application, and because I was interested in making it usable for most people, I decided to make it for MIDP1.0. The problem was, that using MIDP1.0 wouldn’t allow guys with MIDP2.0 devices to take advantage of their “last-model” phone. So I said “let’s do it both midp1 and midp2 compatible”. This brought problems that I solved using some development tools.
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